La batalla por el BIM 3 y la expansión edilicia

La Universidad vuelve a estar obsesionada por la cuestión edilicia. Podría decirse que en las últimas dos décadas, la intención de expandir su infraestructura, ganar espacios para aulas y ampliar las instalaciones destinadas a la enseñanza, ha sido el gran eje de la gestión universitaria. Desde los años 90, cuando se compraron grandes inmuebles -como el del Jockey Club y el del Distrito Militar-, hasta los últimos años, cuando se ha invertido en nuevas construcciones -como la de Periodismo, por ejemplo-, la cuestión del patrimonio inmobiliario es, quizá, la que más recursos y energías ha movilizado en la casa de altos estudios. Ha sido así, al compás de un fuerte aumento de la matrícula estudiantil.

En esa línea se han hecho grandes conquistas, como la recuperación del viejo Liceo Victor Mercante y, ahora, la restauración integral del centenario Colegio Nacional. Se han dado respuestas -en algunos casos precarias- a situaciones de verdadera emergencia, como las de las facultades de Derecho y Humanidades, donde era frecuente que los estudiantes se sentaran en el piso y en las escaleras por falta de espacios. También se han concretado decisiones por lo menos discutibles, sin debatir un plan estratégico y a largo plazo sobre el crecimiento edilicio de la Universidad.

¿Era bueno concentrar facultades en el microcentro o debía apuntarse a correr la Universidad hacia áreas menos congestionadas de la Ciudad? ¿Se debía pensar en una suerte de campus que aglutinara conjuntos de facultades o se debía mantener la dispersión que se consolidó durante décadas? Son preguntas que nunca alcanzaron a alimentar un debate de fondo en la Universidad. Se corrió detrás de algunas oportunidades inmobiliarias y con la presión de las urgencias.

Lo cierto es que el tema vuelve a cobrar actualidad. Por un lado, las autoridades del rectorado han iniciado en las últimas horas una batalla para lograr que no se caiga la expropiación del ex BIM 3 (nueve hectáreas sobre la 122 y 51), donde piensa construir un complejo multisdisciplinario para albergar a unos 15 mil estudiantes. Por otro, sueña con poder comprar el histórico edificio del Banco Hipotecario ubicado en la esquina de 7 y 49, donde imagina un gran centro destinado a las carreras de postgrado.

Lo del BIM 3 cuenta con el respaldo de instituciones y entidades empresarias de La Plata, que apoyan un destino universitario para esas tierras y ven con alarma y preocupación la posibilidad de que se exhume un megaproyecto comercial en ese mismo predio.

Si se hace un poco de historia, debe recordarse que en septiembre de 2006 la Legislatura aprobó la expropiación del ex BIM 3 (valuado por la Fiscalía de Estado en 4.600.000 pesos) y empezó a correr un plazo de dos años -que vence entonces en septiembre próximo- para concretar el pago e instrumentar así la expropiación. Si no se diera ese paso, la expropiación se caería.

La Universidad se ha puesto a la cabeza, entonces, de una movida multisectorial para que se cumpla aquella expropiación que permitiría darle forma a un ambicioso proyecto de expansión edilicia de la casa de altos estudios.

Sentar en la misma mesa a la Universidad, al sector empresario y comercial, y a instituciones regionales representativas, es -en la óptica de distintos analistas de la realidad universitaria- un hecho auspicioso. Pero muchos remarcan que debería ser el punto de partida para un debate más integral. La batalla por el BIM 3 podría alentar una discusión también multisectorial sobre el crecimiento edilicio de la Universidad en el futuro. Después de todo, es un tema de la Ciudad.


El Dia 4/5/08
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